La carrera emprendida por los partidos y movimientos políticos, admirables alianzas que no tienen reparo en sentarse ángeles y diablos, más los antecedentes de sujetos que siguen creyendo que es fácil engañar a la gente, ha empezado. Vemos caras y gestos, escuchamos discursos demagógicos y sentimos que varios de ellos (as), que ya están en la palestra, hace pensar a los ciudadanos que varios quieren regresar por el vuelto. Hoy más que nunca, el país requiere de gran responsabilidad de sus electores, caso contrario, se estará empujando al hundimiento de sus estructuras más preciadas: democracia, libertad y honestidad. Es necesario recuperar la memoria para recordar quiénes son y qué buscan.