La lucha contra la pobreza extrema no se concretará, sino existe la voluntad de los estados para atender las más graves deficiencias que tiene la población. Si bien es uno de los Objetivos de Desarrollo Sostenible, los esfuerzos deben marcarse lejos de los discursos inservibles y malolientes a corrupción. El Banco Mundial ha dicho que “la reducción de la pobreza se ha frenado”, dejando claro que el objetivo mundial de poner fin a la pobreza extrema para 2030 no se logrará a menos que se registre una tasa histórica de avances en los próximos ocho años. Al ritmo actual, casi 600 millones de personas -el 7 % de la población mundial- seguirán viviendo con menos de USD 2,15 al día en 2030. ¡Feo panorama!