La verdad es que luego de los triunfos deportivos de nuestros connacionales, llegamos a la conclusión de que con esfuerzo, principios éticos, limpieza de procedimientos, constancia, responsabilidad y anteponiendo a todas las circunstancias nuestro amor al país, otra realidad viviríamos. Qué lejos estamos de esa aspiración de contribuir todos, desde nuestras propias trincheras, para hacer de Ecuador una nación libre de corruptelas, narcotráfico, justicia politizada, violencia, inseguridad, políticos podridos y falsos ‘líderes’ empujando el carro del desarrollo en sentido contrario. Si todos jugaran limpio, con seguridad el país sería reconocido en el mundo como lo son nuestros grandes deportistas.