Las flores ecuatorianas copaban con su belleza y calidad todos los mercados del mundo, en estas fechas. Pero este año, más de dos toneladas no se convertirán en ramos para los seres queridos sino en desechos orgánicos. Lamentable. Los problemas logísticos en transporte, la ausencia de vuelos, frecuencias y contenedores provocaron un desperdicio de 2.500 toneladas de este producto, uno de los más apetecidos por EE.UU, Canadá y Europa. No solamente la pandemia es un enemigo de la reactivación, sino los lentos procesos de despacho. Al menos 25 millones de pérdidas para el sector florícola y un ramo de flores ecuatorianas menos para este San Valentín. ¿Quién tomará cartas en el asunto?