La tarea está planteada desde diferentes sectores. No hay duda que la Policía Nacional es una institución vital en la estructura y funcionamiento del Estado. La seguridad interna depende de lo que pueda hacer, pero, obviamente, requiere que haya las condiciones, los elementos tecnológicos, equipos, recursos económicos y personal comprometido con el país. La crisis que soporta hoy la noble institución -por descuido de los gobiernos que la politizaron- pero también por aquellos sujetos que no han sabido llevar bien puesto el uniforme, debe servir para recomponer las cosas, avizorar un nuevo futuro, generar credibilidad y limpiar la basura que, lamentablemente, sí hay todavía en sus estructuras.