En campaña hablan hasta por los codos. Ya en funciones quieren aparecer en todo lado, generan disputas, critican, pero también ocultan sospechosas aspiraciones. Claro, eso los ciudadanos van descubriendo conforme avanzan los meses. Este mes de mayo se cumplen 3 años de administración en los GAD y está muy claro que las respuestas de concejales, de administradores y sus asesores, en algunos casos, ha sido paupérrima. Más allá de sus incontrolables apetencias producto de la indignidad y la corrupción, lo terrible es el silencio cómplice de algunos (as) que dicen ser “autoridades”. Están calladitos y cómodos en su zona de confort, mientras las ciudades se hunden entre la inacción, el olvido y la demagogia.