Se cumplió un mes del cruel asesinato de la joven abogada María Belén Bernal, sin que el autor de tan execrable suceso haya sido capturado, por lo menos hasta el cierre de nuestra edición. Un mes de discursos, de toma de decisiones al apuro desde el régimen, un mes de de tristezas, de especulaciones y de una parafernalia mediática que más tiende a lo novelesco que a un seguimiento sensato y cercano a la realidad que es lo que exigen los ciudadanos y la familia de la abogada. En medio de todo esto, una institución policial que sigue cumpliendo su rol para enfrentar a la delincuencia, incluso, a costa de las acciones violentas que soportan sus uniformados. El país necesita respuestas concretas y reales.