La realidad no exige explicaciones. Aquí en Imbabura existe una prioridad no atendida. La aspiración de los ciudadanos es que la provincia cuente con un verdadero centro de rehabilitación que albergue a las personas privadas de la libertad, pero con las debidas seguridades, sin el hacinamiento progresivo que ha existido y con un verdadero plan que fortalezca la posibilidad de que quienes atentaron contra la ley y la fe pública, sean reincorporados a la sociedad de buena manera. Es incomprensible que la cárcel de Ibarra se mantenga en pleno centro de la urbe, mientras se busca que sea la escuelita adjunta la que tenga que salir del sitio en donde está ubicada. Son cosas que no se entienden…