La falta de una regulación que defina la línea divisoria entre el actuar ético y el abuso desmedido de las redes sociales, permite que los partidos y movimientos políticos hayan utilizado estas herramientas para promocionar hasta la saciedad a sus candidatos con miras a las elecciones del 2023. La campaña política, de acuerdo al calendario electoral no se inicia, sin embargo, los candidatos, desde hace largo tiempo, optaron por el uso y abuso de las redes sociales en donde han encontrado el perfecto caldo de cultivo para transformarse en ridículos tiktokeros o en remedo de “influencer” para manipular a la población sin escatimar esfuerzos para aprovechar lo mínimo tratando de ganar votos.