La presencialidad y la normalización de las actividades educativas, comerciales, económicas, institucionales, etc., han desnudado las falencias existentes en las ciudades imbabureñas, principalmente en Ibarra y Otavalo. No se nota organización en el tránsito y tampoco planificación para evitar congestión en las horas pico. Volvieron los pitazos, insultos, aglomeración, irrespeto a las normas de tránsito, las dobles filas, el tumulto, los enfrentamientos y la prepotencia en calles y avenidas, sobre todo en sitios cercanos a las entidades educativas. Es necesario que los agentes civiles de tránsito (ACT)ubiquen estos puntos sensibles para, con su presencia, evitar más caos del que ya se evidencia.