Ricardo Espinosa descubrió su vocación en el coaching

Ricardo Espinosa es un ciudadano otavaleño de 42 años de edad, que renovó su vida mediante el coaching integral, rama que le ha permitido cosechar beneficios no solamente en el plano individual, sino colectivo. “Me dedico al crecimiento personal y a ayudar a las personas a conectar con su máximo potencial”, dijo a modo de presentación.

Espinosa al igual que la gran mayoría de humanos, por no decir todos, pasó por momentos difíciles durante su existencia, lo cual le hizo prácticamente replantearse muchas cosas, pues el objetivo era no quedarse estancado ahí, como muchos suelen hacerlo, sino abrirse campo nuevamente hacia la luz.

“Hay temporadas en la vida en que no nos salen bien las cosas y no entendemos el por qué. Esto me impulsó a descubrir cuáles son las razones del éxito en las personas que lo han logrado. Sobre todo en la parte de la salud, dinero y amor”, comentó.

En este contexto, recordó varios episodios negativos, como su pésima relación con el dinero por ejemplo, producto de lo cual adquirió una serie de deudas y compromisos “irresponsables”, como él mismo lo califica.

“He tenido incluso malas relaciones con la familia y malas relaciones sentimentales, lo que me ha hecho pensar de que tal vez el existir se nos presenta de una forma difícil de afrontar y hay que luchar constantemente contra ello, pero en realidad no es así”, aclaró.

Una vez solucionado su desorden interno, ante sus ojos se presentó una máxima existencial, que le sirvió para conocer su propósito de vida: “Primero hay que amarse a uno mismo, para poder amar a los demás”.

“Creo firmemente que todos tenemos un papel fundamental en esta Tierra. Descubrí que mi misión es ayudar al prójimo, pero claro, hay que primero experimentarlo en uno mismo, aplicar los métodos de sanación, ver resultados y finalmente salir a ayudar a los demás, de una manera coherente”, acotó.

Luego de superar con éxito este proceso particular, Ricardo ha podido tocar la vida de miles de personas, no solamente en Ecuador, sino a nivel mundial.

“Me he dado cuenta de que la gente tiene una gran necesidad. Todos tienen conflictos y piden a gritos que se les ayude, porque no saben cómo actuar. Hay que trabajar mucho en el amor propio, en creer en uno mismo, mejorar el autoestima, cambiar el lenguaje de escacez y mediocridad que está tan implantado en la sociedad Latinoamericana”, finalizó.

Cabe señalar que estas terapias las realiza de manera presencial y virtual, así como de forma particular o grupal.