Son necesarios tres conciertos de Shakira en Quito, para aplacar los síntomas de la ‘Shakimanía’ y lo que representa solamente su nombre. Como el rey Midas, todo lo que toca “factura”, como dice ese fragmento de una de sus canciones “…las mujeres ya no lloran, las mujeres facturan”. Con proyecciones de 40 a 50 millones de dólares en impacto económico, este evento evidencia cómo la industria del entretenimiento se ha convertido en un motor de desarrollo local. Las cifras son contundentes: más de 100.000 asistentes, ocupación hotelera al 100%, y un incremento del 55% en búsquedas de vuelos hacia la capital ecuatoriana. Hoteles, restaurantes, transportistas y emprendedores locales se benefician directamente, mientras Quito consolida su posición como destino de turismo cultural. La permanencia promedio de 4 a 7 días de los nuevos turistas demuestra que Shakira no solo llena estadios; activa ecosistemas económicos completos.
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