Viernes Santo, una muestra de fe

Viernes-Santo

El Viernes Santo es, fundamentalmente, un día de duelo durante el cual se recuerda la crucifixión de Jesucristo en el Calvario, quien se sacrificó para salvar del pecado a la humanidad y darle la vida eterna. Es el segundo día del llamado Triduo Pascual, el periodo durante el que la liturgia católica conmemora la pasión, muerte y resurrección. Esta fecha se convierte en uno de los días centrales de la festividad católica-cristiana. En especial, por la realización un evento, que congrega a los feligreses, como es la procesión del Viernes Santo.

Significado
Según señala la Iglesia Católica, en este día Jesús entregó su cuerpo y derramó su sangre para el perdón de los pecados y para la salvación de la humanidad.

Los Evangelios dicen que inmediatamente después de la decisión de Pilato, Jesús fue despojado de sus prendas, golpeado y agredido con piedras. Luego se le colocó una corona de espinas en la cabeza y le hicieron cargar con su propia cruz a, a las afueras de Jerusalén, lugar donde fue crucificado junto a otros dos ladrones y bajo un cartel que decía: “Jesús el Nazareno, Rey de los Judíos”, origen de las siglas y de la expresión INRI.

Vía Crucis
En ese sentido, ayer, se efectuó este recorrido tradicional, que resaltó a grandes rasgos la fe y compromiso de los partícipes. Varios no dudaron en representar a Jesús, soldados romanos, cucuruchos, entres, que son los personajes que remarca del imaginario social e histórico de esta ceremonia. De igual manera, hay rezos especiales que se deben realizar, coque en cada estación, se debe orar de la siguiente manera: “Te adoramos, Cristo, y te bendecimos. Porque con tu santa cruz redimiste al mundo”.

Representación
En el sector de la Ciudadela Municipal, inicio el Vía Crucis organizado por la Diócesis de San Migue de Ibarra, donde se representaron las 15 estaciones, desde Jesús condenado a la muerte hasta que resucita glorioso del sepulcro. En cada punto existió un espacio dedicado al rezo y la reflexión. Esta procesión culminó en la iglesia Catedral, en la cual se llevó a afecto la Liturgia de las 7 Palabras.

“La crucifixión era la pena máxima para cualquier reo, y Jesús pasó por este martirio, donde fue golpeado, azotado y llevado a empujes al Monte Calvario. Este acto es un llamado a la meditación personal y entre la familia”, expresó Monseñor René Coba, obispo de la Diócesis de Ibarra.

Asimismo, en la Ciudadela del Chófer, se representó el mismo acto. En este punto de la ciudad se observó un cuadro vivo, en el cual se dramatizaba a Jesús cargado la cruz mientras es flagelado por los soldados romanos. La representación congregó a los moradores del sector, como también, de otras parroquias.

Reacciones
Valeria Bedón, una de las feligreses que acompañó la Vía Crucis, comentó que “es de vital importancia recordar esta fecha, que o solo se quede en el calendario, si no que esté en mente todos los días. El camino que recorrió Cristo hasta su muerte fue tortuoso, pero lo hizo por nosotros. Esto nos deja un mensaje de penitencia y arrepentimiento, que no se debe olvidar”.

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