Wesley tiene una ‘Shark Mentality’ que forjó en China

Wesley Robert José Muriel Rodríguez, quiere ser un ejemplo para las nuevas generaciones. Sus tres nombres y dos apellidos, ya los ha convertido en una marca, que la sintetiza en “Wesley Rodríguez”. Tiene 22 años y es oriundo de la comunidad Nápoles, en la parroquia Cuellaje, zona de Intag, en el cantón Cotacachi, pero es en Otavalo, donde empezó a forjar su nombre.

Wesley es un joven como todos. La única diferencia es su ‘Shark Mentality’, o Mentalidad de Tiburón para los negocios. Mientras el común de su edad, utiliza las redes sociales, para divertirse, él, las usa para coordinar los pedidos y envíos que hace desde Yiwu, Zhejiang en China, a través de su Samsung note 20 ultra 5g.

Estudió en el colegio República del Ecuador, una vez graduado viajó al país asiático, donde empezó a labrar su destino. El primer año en la República Popular China, fue de aprendizaje, pues entender, hablar el mandarín, la lengua oficial de la nación, así lo exigía.

“Estudié todo lo que era el idioma en el primer año. Luego ya me dediqué al tema de exportaciones”, lo dice con la sencillez del caso. Superar las barreras idiomáticas, adentrarse en la cultura, sentirse solo y valorizar las cosas que por ahí en Ecuador, no la sentía del todo, le ayudaron a forjarse.

La historia nos ha enseñado, que quienes conquistan, quienes crean, quienes inventan y trasforman el rumbo de la vida, han tenido una gran característica en común. Todos son imparables.
Así se sintetiza la vida, de este joven de 22 años que al momento trabaja entre Ecuador y China. “Sí, yo pude, hay muchos chicos que también lo pueden hacer”, afirma mientras coordina un pedido al otro lado del mundo.

Shanghái y Yiwu en Zhejiang, son las ciudades donde Wesley se siente como un ciudadano más. La oferta comercial de estas localidades, los productos y ese ritmo acelerado de vida, lo cautivó.
Aunque la covid-19 paralizó el mundo y doblegó a la humanidad en 2020, el connacional imbabureño se mantuvo fuerte. A pesar de estar a cuatro horas de Wuhan, la ciudad donde apareció el mortal virus, Wesley aprendió el tema de las exportaciones e importaciones. No fue fácil, el recelo de algunos coterráneos y otros operadores comerciales le dificultó.

Fue Ronald Zamalloab, un amigo peruano que le contó algunos secretos del tema. Le dio las pistas para que Wesley las desarrolle y empiece a edificar su destino.

Han pasado cuatro años desde que Wesley aprendió del oficio, actualmente se encuentra de vuelta en Otavalo, donde coordina el tema de importaciones y exportaciones desde China. Es un agente comercial certificado y garantizado que ya tiene su propia empresa.

Y lo más importante, mantiene la sencillez que le inculcaron desde pequeño sus padres cuando se educaba en Intag, el valle hermoso del cual se siente orgulloso.