La Sociedad de Lucha Contra el Cáncer (SOLCA) Imbabura celebró su 23° aniversario reafirmando su compromiso con la prevención, diagnóstico y tratamiento del cáncer. Fundada en 2002, la institución es pionera en la atención oncológica en la región, ofreciendo campañas de prevención y promoviendo cambios en el estilo de vida.
Historia de SOLCA Imbabura
El 1 de abril de 2002, SOLCA Imbabura inició su atención en Ibarra con una consulta de atención externa a 11 pacientes. En aquel entonces, sus instalaciones estaban ubicadas en la avenida Atahualpa, en el sector conocido como “Las Cuatro Esquinas”.
Para 2008, la institución trasladó sus servicios a la Avenida Rafael Sánchez y Tobías Mena (Club de Leones), permitiendo ampliar su cobertura. Dos años después, en 2010, se implementaron las primeras unidades de quimioterapia y oncología clínica, marcando un hito en el tratamiento de pacientes que antes debían viajar a Quito o Guayaquil para acceder a estos servicios.
Especialidades y expansión
En su afán de crecimiento, SOLCA Imbabura actualmente cuenta con alrededor de ocho áreas de atención especializada como la Unidad de Oncología Clínica y cuidados paliativos, el área de gastroenterología, servicio de urología, entre otras.
Así como, el área de Psicología Clínica “esta especialidad da el soporte tanto al paciente como al familiar para afrontar este tipo de enfermedades”, agregó Carlos Lema, coordinador de la Unidad Oncológica de SOLCA Imbabura.
Se estima que en abril, se incorpore el servicio de dermatología y cirugía general, según informó el coordinador.
Además, en aproximadamente un año y medio, la institución proyecta la inauguración de un hospital oncológico en el sector de los Huertos Familiares, que tendrá atención de 24 horas y contará con 40 camas distribuidas en distintas áreas, incluyendo emergencias y hospitalización.
Voluntariado
El voluntariado es una parte “fundamental” de la labor de SOLCA. Nidia Cabal, voluntaria de la institución, recuerda que antes de la pandemia el grupo contaba con 30 personas. Sin embargo, con el paso del tiempo, algunas fallecieron, y actualmente solo quedan siete voluntarias activas.
“Somos mujeres de cierta edad y queremos involucrar a gente joven. Buscamos personas que tengan tiempo libre y deseen trabajar voluntariamente con los pacientes”, señaló Cabal.
Además, resaltó que el voluntariado organiza rifas y diversas actividades para apoyar económicamente en los tratamientos de quien más lo necesite.
