El equipo territorial del Ministerio de Desarrollo Humano (MDH) en la provincia de Carchi mantiene un proceso periódico de seguimiento a los proveedores encargados de preparar y distribuir alimentos para personas adultas mayores que asisten a unidades gerontológicas.
Las visitas forman parte de un protocolo institucional que regula la externalización del servicio de alimentación y que establece controles técnicos mensuales para asegurar el cumplimiento de las normas vigentes.
Control nutricional
La directora distrital del MDH en Carchi, Carla Tatés, explicó que estas revisiones buscan verificar que los alimentos entregados a los usuarios cumplan parámetros establecidos en la normativa institucional.
En la provincia funcionan dos centros gerontológicos diurnos y 19 espacios de socialización y encuentro, donde actualmente se brinda atención a 1.565 personas adultas mayores. En estos lugares se desarrollan actividades recreativas, de integración y acompañamiento, además de garantizar el acceso a alimentación diaria.
Según detalló la funcionaria, el seguimiento permite identificar si los proveedores cumplen con los menús establecidos, la preparación adecuada de los alimentos y las condiciones de manipulación requeridas por la normativa técnica.
Además, se revisa que los productos utilizados correspondan a las planificaciones nutricionales diseñadas para este grupo poblacional.
Supervisión técnica
Las empresas o servicios que preparan los alimentos para las unidades gerontológicas no son contratados directamente por el ministerio.
Estos procesos se realizan mediante organizaciones cooperantes que mantienen convenios con el MDH para la ejecución de los programas sociales.
Sin embargo, la institución mantiene la responsabilidad de supervisar el cumplimiento de los estándares establecidos. En cada visita técnica, el personal especializado revisa diferentes aspectos del proceso alimentario.
Entre ellos se incluyen las condiciones de higiene en las cocinas, el estado de las bodegas de almacenamiento, la manipulación de los alimentos y el cumplimiento de protocolos de asepsia. También se evalúa el equipamiento utilizado para la preparación y conservación de los productos.