Cuando Aida Carlota Buitrón Rodríguez llegó a La Esperanza, la parroquia del sur de Ibarra, era una estrecha y larga calle, con lodo en invierno y polvo en verano. Corría el año 1974 y el minúsculo poblado, rodeado de montañas, parecía no tener futuro.
Nacida en Quito, se mudó a La Esperanza. Dejó atrás un almacén de artesanía, que tenía en la Embajada de Estados Unidos. Ese era su medio de sustento. Con 37 años de edad y tres hijos que mantener, doña Aída, como le conocen sus vecinos, meditaba cómo generar dinero.
Pionera en el turismo
En Ibarra vendió hamburguesas y trabajó en un taller de elaboración de camisas, para mantener a sus pequeños. Finalmente, convirtió su casa en un centro de hospedaje. Fue el primero del sur de Ibarra. Es por ello que doña Aída está considerada la pionera del turismo local.
Ahora tiene 88 años y una sonrisa gigante que comparte con todos los que visitan su emprendimiento: Casa Aida.
Un polo turístico
La incursión de Aida Buitrón en el turismo fue fortuita. Un día, mientras pensaba cómo mejorar su situación económica, escuchó el murmullo de unos muchachos. Eran 12 chicos italianos, que buscaban un lugar en donde tender sus carpas para pasar la noche.
Generosa, la matrona les ofreció el patio de su casa.
Los mochileros se quedaron 10 días. Construyeron una fosa séptica y una ducha. Y le sugirieron acoger turistas.
Pero, la colaboración más importante fue la promoción de la hostería, que hicieron dentro y fuera del país. Luego comenzaron a desfilar los viajeros extranjeros.
Amable, doña Aida les recibía con saludos en español, inglés, italiano, checo y hebreo, de acuerdo a la procedencia de los visitantes. La matrona es políglota y ha recibido múltiples reconocimientos de instituciones locales, nacionales e internacionales.