Amor, gratitud y compromiso. Esos son los ejes en torno a los que gira la vida de Cecilia Alejandra Loyo López, una emprendedora ibarreña, de 39 años, amante de los retos y los proyectos desafiantes.
Esta esbelta ingeniera de negocios internacionales, experta en bienes raíces, también tiene un compromiso social. Al menos, así se entiende el desafío que asumió al abrir un centro para que los adultos mayores disfruten de un espacio de capacitación y diversión. Se trata de El Encuentro, Club de arte y vida, que desde hace seis meses funciona en una centenaria casa, ubicada en la esquina de las calles Salinas y García Moreno, en el corazón de la Ciudad Blanca.
La propuesta
Ahí, las personas que se encuentra en la edad dorada, pueden disfrutar de talleres de danza, arte y pintura y tecnología. Pero, no son cursos comunes y corrientes. En las clases de pintura, dirigidas por Elena Guayadami, por ejemplo, se aplica el arteterapia.
Es decir, que a través del proceso creativo se desarrollan las habilidades cognoscitivas y por ende el bienestar físico y psicológico de los adultos. Mientras que en las clases de tecnología, a cargo del ingeniero Marco Méndez, se enseña a los adultos mayores a usar con destreza los teléfonos celulares y las redes sociales.
“Muchos adultos mayores están solos. Pero, al disponer de un WhatsApp puede estar en contacto con sus seres amados. Pueden solicitar sus medicamentos o un taxi”.
A Alejandra le brillan los ojos al explicar sobre su emprendimiento social, único en el país. Con una sonrisa, asegura que es un homenaje a su padre Carlos, de 76 años, y sus tías paternas Carmen, de 86, y Anita, que hace varios años partió al cielo.
La emprendedora creció bajo el amor y cuidado de ellos. Ahí entendió que las familias no solo deben ofrecer protección a sus adultos mayores. Sino también una vida feliz y activa. Por eso nació El Encuentro.
El viernes de farra
De lunes a jueves hay espacio para la capacitación. Sin embargo, el viernes social es una verdadera “fiesta retro”. Ahí hombres y mujeres bailan y cantan acompañados de música en vivo, aderezado con una tasa de canela. Ese día, la añorada música nacional es la invitada de honor.
Gloria Bastidas es una de las socias de El Encuentro. Participa en los talleres de pintura y danza. Asegura que esta iniciativa llena un vacío que existía en de Ibarra. Hoy, el reto de Alejandra es impulsar el proyecto y replicarlo en los otros cantones de Imbabura.
