“Siempre me ha gustado ayudar a las personas y creo que eso fue lo que más me motivó a estudiar Fisioterapia. Saber que, a través de mi trabajo, puedo aportar a que alguien recupere su movilidad o vuelva a sentirse bien, es algo que me llena muchísimo”, mencionó Ana Paola Palma Ayala. Ella es una joven fisioterapeuta ibarreña que forma parte del cuerpo médico de Independiente del Valle (IDV).
La egresada de la Universidad Técnica del Norte (UTN) descubrió lo apasionante que es esta carrera y lo importante que es acompañar a cada paciente no solo en su parte física, sino también en lo emocional.
Su historia
Ana Paola explicó que su llegada al conjunto “negriazul” se dio gracias a una vacante que se abrió en el área médica del club.
“Decidí postular porque siempre admiré la forma en que la institución trabaja con profesionalismo y compromiso en todas sus áreas. Cuando recibí la noticia de que había sido seleccionada, sentí una enorme alegría y, al mismo tiempo, una gran responsabilidad. Era una oportunidad muy importante para seguir creciendo como profesional y aportar con mis conocimientos en un entorno de alto nivel”, mencionó la fisioterapeuta ibarreña.
“Sentí muchísima ilusión. Formar parte del Independiente del Valle, un club que ha logrado tanto y que representa un modelo de trabajo serio y exitoso en el fútbol ecuatoriano, fue algo muy especial para mí. Desde el primer día me sentí orgullosa y motivada, con muchas ganas de aprender, aportar y estar a la altura de una institución que siempre busca la excelencia en todo lo que hace”, añadió Ana Paola.
Un desafío que le agrada
Para Ana, trabajar en el mundo del fútbol es un desafío diferente cada día, ya que no hay jornadas iguales, pero siempre se levanta con el objetivo de dar lo mejor en su trabajo. “A pesar de los retos, me siento muy agradecida de poder vivir de lo que me apasiona y de contribuir al crecimiento y bienestar de los jugadores, acompañándolos tanto en su desarrollo físico como en su confianza para rendir al máximo”, dijo la profesional.
