Finalizó la cuenta regresiva, el Mundial 2026 ya no es futuro, es presente y antes de que ruede el balón, no se debe dejar de lado, que el juego del fútbol es lo que realmente importa. Una generación sin precedentes de Ecuador hace que el corazón palpite por lo que se pueda conseguir. Y más todavía cuando por primera vez se juntan tres naciones, entre ellas una latinoamericana para organizar lo que para muchos es el mundial de las despedidas. Pero también hay un fenómeno que se debe mencionar. Muchos han hablado de un torneo elitista o para las minorías. El mismo Donald Trump reconoció públicamente que “no pagaría” esos boletos. Sus precios son escandalosamente elitistas. Entradas que superan los mil dólares para partidos clave convierten el evento en un espectáculo solo para millonarios. Pero lo que más llamó la atención fue el golazo que le marcó Trump a Gianni Infantino al imponer su agenda geopolítica a la FIFA.