La provincia de Carchi ha comenzado a escribir una nueva página en su historia agrícola. Aunque tradicionalmente conocida por su producción de papa y la actividad ganadera, ahora empieza a diversificarse con fuerza. Uno de los cultivos que cobra protagonismo es el durazno, una fruta que, en los sectores de clima templado, como Puntales en el cantón Bolívar, se adapta con gran éxito.
Mediante acciones interinstitucionales impulsadas por los ministerios de Agricultura, Producción y Agrocalidad, se fortalece a las Micro, Pequeñas y Medianas Empresas Agrícolas No Tradicionales (MIPYMES), otorgando asistencia técnica para el manejo comercial, transformación del producto y su llegada a nuevos mercados.
Impulso en producción
El caso más visible de este cambio es la finca “Nadeshda”, donde se cultivan mil plantas de durazno en dos variedades muy demandadas: diamante y guayco. Cada semana se cosechan entre 7.000 y 8.000 kilos de fruta, lo que permite contratar hasta 30 trabajadores en temporada alta.
Gladys Anrango, propietaria del emprendimiento, destaca que el clima del sector aporta dulzor, textura y sabor únicos a la fruta. “Por la sobreproducción, decidimos darle un valor agregado. Ahora producimos un destilado de 30 grados que ya ha sido probado en Colombia, Italia, Bulgaria, Rusia y Alemania, con buena aceptación”, comentó.
Visión en territorio
Diana Pozo, gobernadora encargada de la provincia, visitó la finca y destacó el trabajo articulado del Gobierno. “Estamos entregando paquetes tecnológicos, certificados de Buenas Prácticas Agrícolas y asesoría comercial. Carchi ya no solo se conoce por la papa. Esta fruta nos permite mirar hacia nuevos mercados”.
En tanto, Oscar Ruano, director zonal del Ministerio de la Producción, señaló que la región cuenta con cultivos no tradicionales con alto potencial exportador, como espárrago, fresa, café, cacao y pepino dulce.
Proyectos a largo plazo
En la provincia además se articulan otros proyectos interinstitucional entre la Prefectura de Carchi y la Federación de Fruticultores del Norte (Fedefrunor), que contempla una inversión de USD 1,48 millones —un millón proveniente del FIEDS— para potenciar procesos productivos, infraestructura y logística, como la adquisición de un camión refrigerado.
Estas iniciativas consolidan una ruta que no solo mejora la economía rural, sino que cambia la imagen agrícola de la provincia. Carchi mira al durazno no como una moda, sino como una alternativa productiva que llegó para quedarse.
Para los productores de la zona el poder competir a la par con provincias como Imbabura, Tungurahua, Cotopaxi, Chimborazo, Azuay, Cañar, Pichincha, entre otros representa un nuevo reto y hay que saber como prepararse de la mejor manera posible.
