El acto marcó un cambio para la parroquia García Moreno y ocho comunidades vecinas, tras años de limitaciones en abastecimiento doméstico y productivo. El sistema Atalquer entró en operación luego de un proceso técnico coordinado, con conducción, regulación y tratamiento, permitiendo dotación regular para hogares, escuelas y centros comunitarios.
Además, la obra integra riego y consumo humano, aspecto clave para prácticas agrícolas familiares, seguridad alimentaria y organización comunitaria, sin interrupciones estacionales que afectaban rutinas y salud.
Cobertura hídrica
La conducción beneficia a San José de Tinajillas, Cayalés, Chulunguasi, La Piedra, El Izal, El Tambo, Yascón, El Salto y El Garbanzal, con caudal disponible de 6,34 litros por segundo. En tanto, el diseño cubre el total de demanda poblacional, según mediciones operativas, reduciendo traslados por agua, tiempos domésticos y riesgos sanitarios.
La infraestructura incorpora válvulas de aire, tanque rompe presión y un paso elevado, asegurando control hidráulico en tramos complejos.
El alcalde Livardo Benalcázar señaló el valor del trabajo conjunto y la responsabilidad municipal asumida. Representantes de cooperación privada e internacional destacaron impactos en salud, nutrición infantil y acceso continuo, vinculando agua segura con bienestar cotidiano.
Inversión articulada
El proyecto incluyó 3.961 metros de tubería PVC de noventa milímetros, más dispositivos de regulación y seguridad operativa. Además, el paso elevado de trece metros permitió salvar accidentes del terreno, garantizando continuidad del servicio.
La fiscalización estuvo a cargo de la empresa pública de agua local, mientras equipos comunitarios participaron en veeduría y mantenimiento inicial, fortaleciendo apropiación social del sistema y su sostenibilidad operativa. La inversión total alcanzó 124.106,70 dólares, con aportes municipales, prefecturales, empresariales y cooperación social.