El reciente ataque contra María Corina Machado en Caracas representa la máxima expresión del deterioro democrático en Venezuela. La violenta interceptación de la líder opositora por fuerzas del régimen, incluyendo disparos contra su comitiva, evidencia el modus operandi de un gobierno que ha convertido la persecución política en política de Estado.
Este incidente, ocurrido en vísperas de la ilegítima investidura de Maduro, no es un hecho aislado sino el reflejo de un patrón sistemático de represión. La liberación posterior de Machado, tras la intervención del presidente electo Edmundo González, demuestra que la presión internacional y la resistencia democrática siguen siendo herramientas vitales contra el autoritarismo. El mensaje es claro: en regímenes de facto como el venezolano, las libertades fundamentales penden de un hilo. La comunidad internacional debe mantener una postura firme.
