Hace 216 años, un 10 de agosto como hoy, resonó en Quito el primer grito de independencia que cambiaría para siempre el destino del Ecuador. Ese día histórico de 1809, hombres valientes como Juan Pío Montúfar y José Cuero y Caicedo desafiaron al imperio español, destituyendo al Presidente de la Real Audiencia e instalando la primera Junta Soberana de Gobierno. Lo que siguió fue una demostración ejemplar del espíritu ecuatoriano: cuando los patriotas fueron encarcelados y todo un pueblo entero se alzó, como la ha hecho siempre y lo seguirá haciendo ante las injusticias del poder. Aquel día desde el centro de Quito hasta las periferias más remotas, todos los sectores sociales se unieron en una sola voz de rebeldía y esperanza. La masacre del 2 de agosto de 1810 no silenció los sueños; al contrario, encendió la llama eterna de la libertad. Hoy, se recuerda esa herencia de valentía, justicia y soberanía. Hoy somos Ecuador.
