Alrededor de 40 familiares de legisladores fueron desvinculados de la Asamblea Nacional. Así lo anunció su presidente, Niels Olsen. “Cuatro o cinco ya renunciaron; el resto se puede desvincular porque el reglamento lo permite”, dijo; pero deben seguir el debido proceso y cruzar los datos con el Registro Civil. Es una decisión acertada la que tomó el titular del legislativo; sin embargo, ese proceso se debió realizar antes de que firman los contratos. El problema radica en que se permitió el nepotismo a vista y paciencia de las autoridades competentes.
Lo que ahora se está haciendo es “tapar el hueco” que ellos mismos dejaron. Para reforzar este proceso, el CAL aprobó reformas al artículo 7 del Reglamento Interno de Talento Humano, estableciendo que absolutamente ningún familiar de un asambleísta —hasta el cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad— podrá trabajar en la Asamblea.
¿Hecha la ley, hecha la trampa?
