Aún no finaliza el mes de septiembre y se perfila como el más peligroso del año 2026, en Imbabura. Entre el 1 de enero y 31 de agosto ocurrieron 14 muertes violentas, entre asesinatos, homicidios intencionales y femicidios, según cifras del Ministerio del Interior.
Es decir, en la “Provincia de los Lagos” ocurrieron 1,75 muertes provocadas al mes, durante los nueve primeros meses. Pero, entre el 1 y el 25 de septiembre del año en curso, ya van ocho muertes violentas.
El último caso es el de Yudy Merino, de 35 años, quien perdió la vida tras un ataque armado en la avenida Alfredo Pérez Guerrero, en la ciudad de Ibarra. Ocurrió cerca del mediodía del viernes 25 de septiembre.
Un hombre habría llegado en una motocicleta, de color negro, y luego de disparar varias veces contra la víctima, huyó, según informaron testigos a la Policía Nacional.
Hasta la mañana de ayer no se conocía oficialmente la identidad de la víctima y las causas del ataque, tipo sicariato.
Los sitios más inseguros
Los cantones Ibarra, Otavalo, Urcuquí y Pimampiro, en ese orden, se presentan como los más violentos, de acuerdo a las estadísticas. Según Pablo Cueva, analista de seguridad, Imbabura está sufriendo los resultados de la presión que ejercen las autoridades de control en otras provincias y países vecinos. Es decir, recibe a miembros de organizaciones delictivas que emigran hacia zonas que eran consideradas seguras, como Imbabura y Carchi.
Se considera que aquí ponen en práctica actividades delictivas, como la extorsión, sicariato, secuestro express, entre otras, que eran ajenas a esta localidad.
Otras muertes en septiembre
Otros casos recientes son los asesinatos a bala de tres hombres en Lita, el 16 de septiembre. Seis días antes fue baleado un joven, de 23 años, en Chalguayacu, Pimampiro. Ese mismo día, la enardecida comunidad atrapó y quemó a los dos presuntos sicarios.
A la lista se suma un hombre, de 51 años, que desapareció en Atuntaqui y fue encontrado muerto en Urcuquí, el 19 de septiembre. Murió ahorcado.
A lista se suma la muerte del religioso Javier Guanulema de 40 años. Él era miembro de la Iglesia Unida del Equador. Fue encontrado en su domicilio, en Atuntaqui, sin vida el 11 de septiembre. Presentaba 12 puñaladas.
