Salió como todos los días hasta su lugar de trabajo, desde su casa en la parroquia de San Blas, en el cantón Urcuquí. Era mediodía del 4 de marzo y Jhoe Steven Suárez Andrade nunca se imaginó lo que le tocaría vivir. En el trayecto de una ruta, que la ha venido recorriendo por mucho tiempo, se encontró con actividad sospechosa.
Antes de salir a la E-35 observó personas sometidas en el piso y otras con armas. Alertado del posible peligro y sospechando que se trataba de un secuestro dio la vuelta inmediato y llamó al 9-1-1. Al poco tiempo sintió un impacto en la cabeza y perdió el conocimiento.
Con esta versión, su padre Patricio clama por justicia, mientras observa la fotografía de su hijo, quien paso por el lugar equivocado, en el momento incorrecto.
Los hechos
Según el reporte policial emitido aquella fecha, cuatro ciudadanos fueron detenidos durante un operativo policial a cargo de la Unidad de Mantenimiento del orden (UMO) tras una alerta de robo de una camioneta en la que se movilizaban dos personas supuestamente retenidas. En el lugar hubo cruce de balas y en el intento de escapar uno de los sospechosos fue herido.
Para el abogado defensor de Steven Suárez, esta versión es incorrecta ya que su defendido estaba trasladándose a su trabajo en el Ingenio Azucarero del Norte y no tenía ninguna relación con el hecho. Además recalcó que no hubo personal uniformado ni autos policiales que hicieran pensar que se trataba de un operativo. Al intentar retirarse del lugar recibió un impacto de bala en su cabeza, que entró por la parte posterior de su automóvil.
Como resultado, Suárez tuvo que ser intervenido de emergencia en Quito, en donde le tuvieron que retirar una parte del cráneo para salvar su vida. “Durante su permanencia en Quito y luego su traslado hasta Urcuquí no tuvo custodia policial pero si hubo la prisión preventiva” dijo el abogado Leonardo Ponce, quien señala que a Steven “le plantaron un arma”.
La situación actual
Steven en silla de ruedas y con la mitad del cuerpo paralizado asistió a la audiencia fijada, pero el juez determinó que debía estar preso y le envió, en esas condiciones, a la cárcel, donde no ha recibido atención médica y sus oficios enviados por su defensa no han tenido respuestas. “Nuestro reclamo es que Steven tiene que salir inmediatamente, su vida corre peligro”.
