sábado, 8 agosto 2026
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Hay trayectorias que comienzan mucho antes de un título universitario. En el caso de Luis Calapi, el punto de partida estuvo en los paisajes rurales de Cotacachi, donde la convivencia cotidiana con bosques, montañas y quebradas despertó una curiosidad que, con el tiempo, se transformó en una vocación.

Actualmente, a sus 34 años, el ingeniero en Recursos Naturales Renovables dedica su vida al estudio y conservación de las aves, especialmente de una de las especies más amenazadas del Ecuador.

Su conexión con BirdLife

Su camino profesional no surgió de manera inmediata. Antes de incorporarse a la Fundación Aves y Conservación, fortaleció sus conocimientos mediante la observación de aves, el aprendizaje constante y la participación en censos, festivales y actividades de aviturismo desarrolladas en Imbabura.

Aquellas jornadas en territorio no solo ampliaron su experiencia, sino que también permitieron que su trabajo fuera reconocido por organizaciones vinculadas con la protección de la biodiversidad.

Más adelante, una beca de investigación impulsada por BirdLife Internacional marcó un momento decisivo en su carrera. Junto con colegas investigadores emprendió expediciones en la cordillera del Toisán para conocer mejor al Zamarrito Pechinegro, un colibrí endémico cuya supervivencia depende de la conservación de los bosques nublados del noroccidente ecuatoriano.

Ese proceso abrió nuevas posibilidades para gestionar proyectos científicos y fortalecer iniciativas de protección de su hábitat.

 

ZAMARRITO
ZAMARRITO Pechinegro (Eriocnemis nigrivestis) es uno de los colibríes más amenazados del mundo y un símbolo único de Cotacachi que él debe cuidar.

 

Trabajo permanente

Actualmente, Calapi administra la Reserva Kinti Toisán, un espacio que combina investigación, restauración ecológica, educación ambiental y turismo científico. Allí coordina estudios sobre el comportamiento, alimentación y estado poblacional del colibrí, además de promover la propagación de plantas nativas que favorecen el equilibrio del ecosistema.

En tanto, mantiene un trabajo permanente con comunidades, estudiantes y visitantes para difundir el valor de la biodiversidad.

Sin embargo, su labor trasciende el seguimiento de una sola especie. Para el investigador, proteger al Zamarrito Pechinegro significa conservar fuentes de agua, restaurar bosques y fortalecer la relación entre las personas y su entorno natural.

Esa visión convierte cada jornada de campo en una oportunidad para demostrar que la ciencia, la educación y la participación comunitaria pueden caminar juntas hacia un mismo propósito: preservar un patrimonio natural irreemplazable para las futuras generaciones. Calapi fue parte de los organizadores de la Novena Reunión Ecuatoriana de Ornitología (REO 2026).

 

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Luis Calapi es ornitólogo, investigador y administrador de la Reserva Kinti Toisán de la Fundación Aves y Conservación.
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