martes, 31 marzo 2026
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Don Marcelo Almeida Pastor tiene grabado en su rostro la huella del saber y del conocimiento.
Y acompañamos su nombre con un título de cortesía como “Don” pues su amabilidad, gentileza, paciencia y educación acompañaron la entrevista de principio a fin, en su sencilla oficina, pero abundante en letras.

Almeida, desde hace más de dos décadas, ha colaborado con la página de opinión del diario EL NORTE bajo el nombre de ‘REFLEXIONES’ sumando un total de 1001 artículos hasta el pasado miércoles. Su acercamiento con el rotativo parte de una relación de cercanía con el director en ese entonces, Patricio Pérez con quien dialogaba en las reuniones del colegio Pensionado Atahualpa, él como rector y Pérez como padre de familia.

También es fundador de la Escuela de Pensamiento Social Imbabura y de la página ‘Pido la palabra’ de los lunes en este medio impreso.

Con la academia

Almeida es además Phd en Ciencias de la Educación y docente de la Facultad de Postgrados de la Universidad Técnica del Norte de como coordinador de la maestría en mención Curriculum. Ha sido parte de sus aulas como funcionario desde 1986, pero como estudiante fue parte de la iniciativa de la creación de esta institución, ícono de la educación pública imbabureña.

“Me inicié en 1978 como estudiante, cuando recién se estaba gestando esta iniciativa de lo que ahora es una universidad en franco proceso de crecimiento”, dijo Almeida.

La creación de una universidad en la región norte, y principalmente en Imbabura, era una aspiración de un sector muy importante de la población para tener una opción de educación de carácter público, además de la existente en ese momento Universidad Católica, recordó Almeida. La UTN se creó en un inicio con un eslogan “Universidad para los hijos de los trabajadores”.

Este proyecto tuvo un camino difícil, fue vetado tres veces por la dictadura de Rodríguez Lara, posteriormente por Jaime Roldós y luego Osvaldo Hurtado.

Fue la ciudad de Loja, con su universidad nacional la que les abrió las puertas y decidió, desde el otro lado del país, fundar una extensión universitaria entre 1980 y 1986, Almeida fue parte de la comisión que logró dar este primer paso, hasta que se constituyó la UTN, aprobado en el gobierno de León Febres Cordero.

Don Marcelo Almeida Pastor tiene grabado en su rostro la huella del saber y del conocimiento. Y acompañamos su nombre con un título de cortesía como “Don” pues su amabilidad, gentileza, paciencia y educación acompañaron la entrevista de principio a fin, en su sencilla oficina, pero abundante en letras.

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