Se mudó de Esmeraldas a Ibarra, huyendo de la violencia, sin imaginar que en esta última urbe perdería la vida su hijo, estudiante de 12 años. Aun con los ojos marcados por el dolor, Rosa Elena P. C. presentó una denuncia en la Fiscalía de Esmeraldas, por el presunto homicidio de su vástago, Jandris Steven G. P.
La demanda la presentó el jueves último, en Esmeraldas. La afectada explicó que no aceptaron la denuncia en la Fiscalía de Imbabura. Le recomendaron presentar primero un escrito ante el Distrito Educativo local. Y así lo hizo, pero no pasó nada, dice.
De esta manera continúa el drama que inició el 25 de noviembre. Ese día, a las 11:30, Rosa Elena recibió una llamada telefónica de la Unidad Educativa Cristóbal de Troya, de Ibarra. Ahí estudiaba la víctima y su hermano menor.
A la angustiada madre le informaron que Jandris habría sufrido un accidente durante clases y luego se enteró de que le habría caído un arco de indor fútbol sobre el abdomen
Los médicos del hospital de Ibarra, a donde fue trasladado, le dijeron que su hijo sufría una hemorragia interna. Debía ser operado de urgencia. Tras la cirugía, que duró cuatro horas, le explicaron que tenía afectado el hígado, estómago y páncreas.
Estaba muy delicado, por lo que le recomendaron trasladarlo a Quito al Hospital de Niños Vaca Ortiz. Ahí fue sometido a una nueva cirugía. Luego, falleció.
Apoyo institucional
El caso llegó a oídos del defensor Público de Esmeraldas, David Gruezo. Se comprometió a realizar un seguimiento para que se cumpla el debido proceso.
También notificará a la Defensoría de Imbabura para que se investigue este caso.
“Solo pido justicia. Yo envié a mi hijo sano a la escuela y me lo devuelven muerto”. Así se lamenta la madre.
También asegura que las autoridades del plantel no le han dado una explicación o una condolencia. Tampoco asistieron al velorio del niño.
