En Ecuador, las desapariciones de mujeres jóvenes (adolescentes y adultas jóvenes) y su posterior hallazgo sin vida han aumentado notablemente en la última década, en un contexto de violencia machista, crimen organizado, sicariato y, más recientemente, desapariciones forzadas. Según datos recogidos de la Asociación de Familiares y Amigos de Personas Desaparecidas en Ecuador (Asfadec). De enero a agosto de 2021 se han registrado en el país 5.208 denuncias de desaparición de personas. De ellas, el 55.6% son desapariciones de mujeres y de este total, 257 personas aún continúan desaparecidas.
Indefensas
Para Gioconda Peñafiel, vocera de la Asamblea Abierta Runa de Ibarra, la muerte reciente de Monika Silva y la desaparición con trágico desenlace de Nathaly Mafla, estudiante de la Escuela Politécnica Nacional, se producen en medio de un Estado fallido y son cosas que no se pueden permitir.
La activista y feminista participó el pasado miércoles de un plantón en el Parque Paseo Pilanquí junto con al menos cincuenta personas. Allí recordaron a Monika y ‘Nathy’ y solicitaron a las autoridades aclarar las causas de su muerte. Gioconda Peñafiel señaló que el Estado actual no les garantiza el cumplimiento de sus derechos.
La muerte de la estudiante politécnica, nacida en Carchi, por ejemplo debe transparentarse respecto a los protocolos de seguridad. Para las defensoras de los derechos de la mujer, no se cumplieron con los protocolos, pues la estudiante entró al baño de la Politécnica, pero nadie sabe cómo salió y en que condiciones estuvo.
“Los sitios de educación públicos y privados deben ser establecimientos que garantice la seguridad de sus estudiantes”.
En tanto, en el caso de la activista resulta indignante que un Ministro sin investigación previa se anticipe a comunicar las posibles causas de la muerte de Monika, tal como paso en el caso de Las Malvinas cuando en la opinión pública se afirmó que eran delincuentes.
Las cifras
El análisis histórico de la violencia de género en Ecuador revela un patrón crítico: la desaparición involuntaria como antesala del femicidio. En los últimos años se han recogido eventos emblemáticos que involucraron a mujeres jóvenes que conmocionaron a la opinión pública y que forzaron la reestructuración de leyes y sistemas de búsqueda informática en el país.
Casos como el de Karina del Pozo, desaparecida en 2013 y abandonada muerta en una quebrada es uno de los más recordados. En 2016 dos turistas argentinas desaparecieron en Montañita. A inicios de 2025, Alison Altamirano, una estudiante universitaria de medicina veterinaria de 23 años, desapareció tras asistir a una fiesta privada en Ambato.
Los agentes encontraron el cuerpo de la joven oculto debajo de un colchón.
En Ecuador, las organizaciones sociales como la Fundación ALDEA registran que miles de mujeres han sido reportadas como desaparecidas. Un porcentaje de ellas es posteriormente encontrado sin vida, muchas veces víctimas de femicidio. Esta crisis ha dejado cerca de 2.000 feminicidios documentados en la última década.