Cada segundo jueves de marzo, el mundo tiene una cita con uno de los órganos más silenciosos y vitales del cuerpo humano. El Día Mundial del Riñón, que este 2026 se celebra el 12 de marzo, nos permite reflexionar sobre una realidad incómoda: el 10% de la población mundial padece alguna enfermedad renal crónica sin saberlo. Los riñones trabajan sin descanso filtrando toxinas, regulando la presión arterial y depurando la sangre. Cuando fallan, las consecuencias van mucho más allá del malestar: aumenta el riesgo de infartos, accidentes cerebrovasculares y, en los casos más graves, la única salida es la diálisis o un trasplante. El lema de este año lo dice con claridad: ‘¿Están bien tus riñones? Detección temprana para proteger la salud renal’. No es un eslogan vacío. Es una invitación urgente a actuar antes de que el daño sea irreversible. Prevenir es posible. Detectar a tiempo, también. La pregunta es si estamos dispuestos a escuchar lo que nuestro cuerpo intenta decirnos.
