El estudio y protección del oso andino en Imbabura continúa avanzando, a través de la liberación y marcaje de Cusín, uno de los ejemplares de la emblemática especie, en su hábitat natural. Su seguimiento permitirá comprender la forma en que usa su territorio, identificar áreas de movilidad y generar información científica.
Registro del oso andino
Alrededor de la provincia se monitorean 15 osos andinos mediante rastreo satelital; de ellos, cuatro de los que se conoce habitan en la zona oriental de Otavalo, donde precisamente fue hallado Cusín, aunque también hay otros que se encuentran en el occidente del cantón. Así lo explicó Andrés Laguna, especialista en manejo de grandes mamíferos de la Prefectura de Imbabura.
Cusín es uno de los miembros de una familia de tres osos que ha estado sobreviviendo entre los sectores de Gualaví, La Rinconada y Pijal, en las parroquias de San Pablo del Lago y González Suárez. Hace seis meses aproximadamente se separó de su madre Dominga, una osa a la que se le da seguimiento desde 2009.

Rescate y luberación
Este oso de dos años de edad fue encontrado cerca de una zona ganadera en la que se produjeron ataques provocados por otro oso de gran tamaño, que al desplazarse causa daños a los animales de granja de las zonas altas. La comunidad halló a Cusín acorralado sobre un árbol de aproximadamente 10 metros de altura y alertó a las autoridades de su presencia.
Por la complejidad y delicadeza del procedimiento, contaron con un equipo veterinario especializado en el manejo de la fauna silvestre, así como con profesionales con experiencia en la investigación y conservación del oso andino. El proceso se realizó con prolijidad, evitando la transmisión de enfermedades de humanos hacia el animal.
Tras su evaluación, fue liberado en su hábitat natural portando un equipo de rastreo satelital. “El collar va a permanecer no más de un año, dándonos datos de su adaptación y luego será retirado por el equipo investigador”, mencionó Laguna.
Las señales emitidas no solo permitirán conocer de mejor manera su comportamiento, sino que también contribuirán a que las comunidades puedan compartir el territorio con mayor seguridad y armonía.
Equipos usados en su liberación
El especialista aclaró que durante el proceso de liberación no se usó ningún arma letal ni se intentó herir al oso. “La intervención corresponde a un procedimiento técnico de ahuyentamiento, mediante estímulos sonoros y proyectiles no letales”, indicó Laguna. El objetivo es alejar al ejemplar de una zona con presencia humana, reducir el riesgo para las personas y evitar que el oso se habitúe a acercarse a viviendas u otros sitios.
