El abogado e ingeniero otavaleño, José Luis Jaramillo Puente, incursiona nuevamente en el ámbito editorial con su libro Poder, Fe y Pueblo, una obra en la que reflexiona en profundidad sobre la evolución constitucional del Ecuador y las fuerzas que han influido en la redacción de sus 20 constituciones.
Con 116 páginas y publicado en 2025 bajo el sello de Andina Ediciones, el texto combina análisis jurídico, filosofía y narrativa histórica.
El resultado, según su autor, es un libro pensado no solo para abogados, sino para cualquier ciudadano interesado en comprender por qué el país no ha logrado consolidar una Constitución estable y duradera.
Una inquietud nacida de la academia
La idea del libro surgió mientras Jaramillo cursaba una maestría en Derecho Constitucional. En ese contexto académico, y en medio del debate nacional sobre la Asamblea Constituyente planteada en la consulta popular y referéndum de 2025, el autor comenzó a cuestionarse por qué Ecuador, a diferencia de otros países con una o dos cartas magnas, ha tenido más de una decena de textos constitucionales a lo largo de su historia republicana.
En su investigación identificó tres grandes fuerzas que, a su criterio, han marcado la redacción de las constituciones ecuatorianas: la Iglesia, el pueblo con sus demandas sociales y el poder político y económico. Aborda en sus páginas cada etapa constitucional, desde el caudillismo y la confesionalidad, pasando por el alfarismo y el constitucionalismo de 1929, hasta las dictaduras modernizadoras y el garantismo.
Más allá del lenguaje jurídico
A diferencia de los textos especializados dirigidos exclusivamente a la comunidad jurídica, Poder, Fe y Pueblo utiliza un lenguaje amigable que busca acercar la historia constitucional a la ciudadanía en general.
El libro dialoga con autores clásicos y contemporáneos como Norberto Bobbio, Hans Kelsen, Montesquieu, Boaventura de Sousa Santos y Eugenio Raúl Zaffaroni, cuyas reflexiones sobre el “ser” y el “debe ser” nutren el análisis del autor.
Una invitación al debate y análisis
En las páginas finales, Jaramillo deja abierta una interrogante: ¿es posible alcanzar una Constitución definitiva para el Ecuador? Su respuesta no descarta la posibilidad, pero la condiciona a un pacto ciudadano que supere fanatismos e ideologías. “Los gobiernos pasan; debemos trabajar en una Constitución que sea para el Ecuador, para el pueblo, independientemente del presidente”, reflexiona.
Para Jaramillo, el objetivo debe ser construir un texto que proteja derechos fundamentales de los ecuatorianos.
