La salud mental en la adultez mayor es un pilar fundamental para garantizar una vida digna, activa y llena de sentido. Bajo esa premisa, el Hogar de Ancianos Susana Mancheno de Pinto, de la Cruz Roja Ecuatoriana Junta Cantonal de Otavalo, desarrolla de manera permanente actividades orientadas al bienestar emocional y cognitivo de sus residentes, demostrando que nunca es tarde para volver a sonreír.
Estimulación mental
En este espacio, los años no significan soledad ni silencio.
Por el contrario, el hogar promueve entornos de respeto, compañía y afecto, donde la recreación, el compartir y la convivencia se convierten en herramientas clave para fortalecer la autoestima, la memoria y el entusiasmo por la vida de los adultos mayores.
Desde el hogar se impulsa, además, la estimulación cognitiva mediante actividades diseñadas para fortalecer la atención, la memoria y otras habilidades mentales que los adultos mayores han construido a lo largo de su vida.
Cada ejercicio representa una oportunidad para recordar, aprender, compartir experiencias y reforzar vínculos, elementos esenciales para una buena salud mental.
Actividades que contribuyen
“El cuidado de la mente también es cuidado del corazón” es el mensaje que guía el trabajo diario del Hogar de Ancianos Susana Mancheno de Pinto, donde se apuesta por romper prejuicios asociados al envejecimiento y se reafirma que las personas adultas mayores merecen lo mejor.
Además, la mayoría del tiempo, los adultos mayores desarrollan actividades de terapia ocupacional, cognitivas y lúdicas enfocadas en mejorar su calidad de vida y que permiten ralentizar el deterioro de sus capacidades.
Acompañamiento
Como parte de las iniciativas que se desarrollan en el hogar de ancianos, los adultos mayores reciben visitas que contribuyen a su bienestar. En ese sentido, se vivió una jornada especial de convivencia junto a estudiantes de segundo de Bachillerato de la Unidad Educativa Santa Juana de Chantal.
La visita estuvo marcada por abrazos, risas y momentos de diálogo intergeneracional que dejaron una huella positiva tanto en los residentes como en los jóvenes, reafirmando la importancia del acompañamiento y la empatía en el cuidado emocional de las personas en esta etapa de la vida.