Llegar hasta Tobar Donoso no es tarea sencilla. Son varias horas de trayecto por caminos sinuosos y ríos que obligan a cruzar a pie o en vehículos improvisados. Aun así, un equipo del Patronato de Amparo Social de la Alcaldía de Tulcán emprendió el recorrido con un propósito firme: brindar atención integral a familias que viven en una de las zonas más alejadas del cantón.
La jornada se realizó en la comunidad El Baboso, donde médicos, fisioterapeutas, psicólogos y auxiliares de enfermería desplegaron el proyecto “Trinares del Alma”.
No llevaron únicamente insumos médicos; también llevaron tiempo, escucha y gestos humanos. El trabajo en campo se extendió durante toda la jornada, atendiendo a personas con discapacidad y a sus cuidadores, quienes pocas veces reciben visitas institucionales.
Atención cercana
La presencia de especialistas generó reacciones inmediatas. Adultos mayores recibieron terapias físicas después de años de espera, mientras madres de familia compartieron preocupaciones con la psicóloga. “Este tipo de visitas nos hace sentir menos aislados”, comentó Luis Pascal, uno de los beneficiarios. Para el equipo, llegar no significó solo cumplir una agenda.
“Aquí no venimos a dejar medicinas, venimos a acompañar”, expresó Carmen Iñiguez, auxiliar de enfermería.
En tanto, la coordinadora del proyecto, Geovanna Irua, resaltó el impacto emocional que generan estas acciones en comunidades que, históricamente, han permanecido al margen de los servicios básicos.
El alcalde Andrés Ruano Paredes destacó que la acción social debe ir donde más se necesita. “Cuando hay voluntad política y un equipo comprometido, no hay distancia que frene el servicio”, señaló.
Nancy Montenegro, presidenta del Patronato, subrayó que estas visitas continuarán hacia otros sectores fronterizos. El proyecto reafirma el interés del gobierno de mantener la cercanía institucional en Carchi.
