viernes, 25 septiembre 2026
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La Unión de Artesanos Indígenas del Mercado Centenario de Otavalo (Unaimco), en el marco de las paralizaciones a nivel nacional anunciadas por la Conaie, declaró a la Plaza de Ponchos como una “zona de paz, humanitaria y refugio intercultural”.

Desde hoy, uniones de comunidades indígenas de Otavalo, como fue en el caso de Ilumán, San Rafael y Eugenio Espejo, señalaron el inicio de las manifestaciones con el objetivo de la derogatoria del Decreto Ejecutivo 126, que elimina el subsidio del diésel.

Fundamentos de la declaración

La resolución de Unaimco se ampara en instrumentos internacionales y constitucionales ecuatorianos, como los artículos 57, 171 y 275 de la Constitución de 2008, que garantizan los derechos colectivos de las comunidades, comunas, pueblos y nacionalidades.

Además, invoca el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) sobre Pueblos Indígenas y Tribales, que establece normas para su protección, así como la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.

Declaratoria

Con base en principios de libre determinación y protección territorial, la unión de artesanos declara la plaza como zona de paz, prohibiendo el ingreso de fuerzas armadas, policiales o colectivas sin consentimiento expreso del Cabildo Kichwa Urbano, especialmente durante movilizaciones, actos ceremoniales o momentos de vulnerabilidad comunitaria.

Además, entre las medidas establecen que la “plaza servirá como zona de refugio y protección de los comuneros que llegan desde las distintas comunidades rurales y urbanas, especialmente en momentos de movilización, vulnerabilidad o represión”. Unaimco solicitó a las autoridades tomar en cuenta esto.

Un espacio de importancia

La Plaza de Ponchos, reconocida mundialmente como uno de los mercados indígenas artesanales más grandes de Sudamérica y emblema de la ‘Capital Intercultural del Ecuador’, trasciende su rol comercial para convertirse en un bastión de memoria y dignidad.

Según el comunicado de la Unaimco, este espacio, donde confluyen comunidades de Otavalo, la provincia y el país, no es solo un lugar de encuentro para la venta de textiles, cerámicas, artesanías y la actividad comercial en general, sino un espacio de encuentro, memoria, resistencia y dignidad indígena

En este espacio, que fue diseñado en 1972, hay más de 1.000 puestos y trabajan entre 600 y 800 artesanos diariamente.

 

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