Cuando perdemos la capacidad de asombro frente a la mentira, la corrupción, la violencia, el insulto, la revancha, el irrespeto, y todos los males posibles, estamos fracasando como sociedad. Lamentable los casos de agresión en Otavalo y ahora en Cayambe contra mujeres en medio de la vía. Aunque se argumente, en uno de los casos, que los agresores tienen problemas mentales, la problemática es de fondo. La primera pregunta entonces que se debe hacer es: ¿dónde está la política social? y ¿qué se está haciendo para superar el problema de la gente en condición de calle?; si este fuera el caso. Pero nadie sabe lo de nadie. En el hecho de Cayambe la agresión es cobarde, por la espalda, sin que nadie haga nada. Tendremos que encerrarnos para evitar ser agredidos, ser robados, secuestrados, o estar en medio de un cruce de balas, porque estos escenarios son cada vez más comúnes. Para nada es vivir en una sociedad libre como fueron las ofertas de campaña