jueves, 6 agosto 2026
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María Ercilia Castañeda, vicepresidenta de la Confederación de las Nacionalidades Indígenas del Ecuador (Conaie), mantuvo un diálogo en el canal del Grupo Corporativo EL NORTE, ENtv, en el que habló sobre los desafíos, propósitos y hoja de ruta de su nuevo rol en la organización.

Castañeda fue la candidata y congresista de Imbabura en el VIII Congreso Nacional de la Conaie, convirtiéndose en la primera mujer del Pueblo Kichwa Otavalo e Imbabura en llegar a la vicepresidencia del Consejo de Gobierno.

¿Qué significa este logro para usted, primero, como mujer imbabureña y segundo, como mujer ecuatoriana, y qué significa para las mujeres de su comunidad?

Para las mujeres, siempre el estar en los espacios de toma de decisión va a ser un reto.

Tomemos en cuenta que vivimos en una sociedad estereotipada e inclusive el estado ecuatoriano se creó sin los pueblos indígenas, sin las mujeres y, hoy por hoy ha habido avances significativos.

Nuestro trabajo se va a enfocar sobre todo en la formación política para que la participación en la representación no sea por el mero hecho de ser mujer o por ser indígena, sino más bien que en todos los espacios vayamos con propuestas innovadoras.

¿Cómo fue el proceso interno para elegir su candidatura desde la FICI y qué propuesta plantearon?

Las decisiones han sido colectivas, posteriormente fue analizado al interno del Pueblo Kichwa Otavalo y, a la vez, en una asamblea provincial con la participación del pueblo Karanki, Natabuela, Otavalo, Kayambi, se analizó viendo la coyuntura.

Por otro lado, la propuesta era necesaria: la unidad para la reconstitución de los pueblos; nosotros debemos defender nuestros territorios.

¿Cuáles son los otros temas prioritarios para el Consejo de Gobierno?

En el territorio está todo, con la defensa del territorio, defender el agua, defender sistemas de gobierno.

Es necesario que el movimiento indígena establezca un diálogo con el Estado, no con el gobierno de turno, en el marco de derechos en un estado plurinacional e intercultural.

Y ahí, simplemente, políticas públicas con recursos para educación, para generar empleo.

Usted hablaba de volver a las raíces del movimiento, ¿cómo visualiza ahora esta visión?

El debate que se planteaba en los años 80, 90, no fue el debate de actores externos al movimiento indígena.

Me refiero a que en los últimos años el debate se ha centrado en los buenos y en los malos, cuando eso no es prioridad para el movimiento indígena.

El debate es en función de los problemas y de las necesidades del país.

¿Cuál es la hoja de ruta que las mujeres y hombres de Imbabura han tomado para futuros o posibles diálogos con el Gobierno Nacional?

Es importante recordar que el Estado ecuatoriano es plurinacional e intercultural. En ese sentido, establecer el diálogo entre el movimiento indígena y el estado ecuatoriano en el marco de derechos.

Me refiero con las cinco funciones del Estado. Hay problemas en la participación y representación de los pueblos y nacionalidades indígenas, donde no se garantiza la democracia comunitaria.

 

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