Verónica Revelo, representante de la Sierra norte del país de los “Cuatro Mundos” y una de las figuras más destacadas del atletismo máster, regresó del Sudamericano de Atletismo Máster Santiago de Chile 2025 con logros deportivos y nuevas marcas personales. Además, demostró que la fortaleza mental y la disciplina pueden imponerse incluso en los escenarios más exigentes.
De alto nivel
Revelo describe al Sudamericano de esta temporada como el más exigente en el que ha participado. Con más de tres mil atletas de toda la región, las pruebas se multiplicaron en series, semifinales y finales, elevando el nivel físico y técnico al máximo. “En todas las categorías se vio un nivel excelente. Esta vez hubo hits en la mañana, semifinales en la tarde y finales al día siguiente. Fue un campeonato muy fuerte”, enfatizó.
Pruebas y medallas
Revelo participó en varias disciplinas: 100 metros planos, salto triple, relevo 4×100 y estaba inscrita en 400 metros, aunque finalmente no compitió en esta última por sus molestias en la fascia plantar.
Consiguió una presea de plata en relevo 4×100 categoría 35, en un equipo conformado junto a atletas de Azuay. Asimismo, una medalla de bronce en salto triple categoría 40, prueba donde además superó su propia marca personal.
La competencia más reñida la vivió en el salto triple, donde volvió a enfrentarse a su histórica rival peruana: “Ella me ganó la última vez por tres centímetros. Ahora fui yo quien la superó. Fue reñido, pero logramos mejorar las marcas”, dijo motivada.
El “camino” a Santiago 2025 no fue fácil. Revelo “arrastró” dos lesiones importantes: una casi ruptura del tendón de Aquiles en febrero y luego una dolorosa fase plantar desde agosto. Eso obligó a su entrenador, Wilson Quelal, a replantear completamente la planificación.
Aunque diciembre será un mes de pausa relativa, Revelo no planea alejarse del alto rendimiento: natación, fisioterapia, ejercicios de fortalecimiento, trote suave. En enero retomará su preparación con la mira puesta en su próximo objetivo: el Iberoamericano 2026 en Perú, con cinco meses de trabajo planificado.