La atención materna y neonatal con enfoque humanizado e intercultural se fortalece en los hospitales de Imbabura, que en los primeros cinco meses de 2026 han atendido más de 1.300 partos.
Práctica intercultural
A nivel provincial existen cinco salas de parto en libre posición, habilitadas por el Ministerio de Salud Pública, ubicadas en los hospitales San Luis de Otavalo, San Vicente de Paúl, Atuntaqui, Asdrúbal de la Torre y el Centro de Salud Pimampiro.
Estos espacios se han adecuado para favorecer la comodidad de las madres, el acompañamiento durante el trabajo de parto y de prácticas de atención humanizada.
Se centran en garantizar servicios de salud seguros, respetuosos y enfocados en las necesidades de las mujeres durante el embarazo, parto y posparto. La atención intercultural materna y neonatal constituye uno de los pilares del Sistema Nacional de Salud.
Tendencia en partos humanizados
La Dirección Provincial de Salud de Imbabura informó que de enero a mayo de este año, en los establecimientos de salud de la provincia, se registraron un total de 1.303 partos atendidos. De este total, 749 fueron de libre posición, representando el 57,4% de los casos.
Como parte de este modelo de atención, mantienen un trabajo articulado con parteras comunitarias, fortaleciendo el vínculo entre la medicina tradicional y ancestral.
En la provincia, hay 52 parteras identificadas, 20 legitimadas y 72 forman parte de los procesos de articulación con el sistema de salud público, contribuyendo al acompañamiento comunitario y a la promoción de prácticas seguras durante la gestación, el parto y el período posterior.
Un referente en Otavalo
El Hospital San Luis de Otavalo es considerado como uno de los establecimientos referentes a escala nacional e internacional en la implementación de prácticas de salud intercultural y atención materna humanizada. Su modelo promueve el respeto a la cosmovisión de las usuarias, el acompañamiento familiar durante el proceso de parto y la generación de entornos cálidos y culturalmente adecuados.
Karla Perugachi, usuaria de la comunidad Gualsaquí, en Otavalo, contó que pudo estar acompañada por un familiar durante todo el proceso, manteniendo el respeto a sus costumbres.