lunes, 20 julio 2026
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Diana Atamaint, quien lideró el Consejo Nacional Electoral (CNE) de Ecuador durante casi 8 años años, publicó una sentida carta ten sus redes sociales. En la misma comparte su visión sobre la nueva conducción institucional del organismo. Como mujer demócrata, manifestó su respaldo a esta transición, destacando el importante legado dejado durante su gestión al frente de la entidad electoral.

En su mensaje, Atamaint agradece la oportunidad de haber organizado más de 20 procesos electorales, tanto nacionales como locales, que permitieron elegir a más de 20.000 autoridades a través de la voluntad popular y con altos estándares de transparencia. Resalta que su principal compromiso siempre fue acercar la institución a la ciudadanía, haciendo que el organismo electoral fuera percibido como propio por la gente.

La exfuncionaria enfatiza el esfuerzo por promover la participación política en equidad de mujeres y jóvenes, fortalecer los vínculos con organizaciones políticas y la Cooperación Internacional. Además, subraya que todo el trabajo realizado ha sido reconocido sistemáticamente por las Misiones de Observación Internacional, validando la calidad democrática de los procesos conducidos bajo su liderazgo.

Atamaint reconoce que los logros alcanzados fueron fruto de un esfuerzo colectivo de lideresas, actores políticos y la ciudadanía. Sin embargo, también es consciente de los desafíos que aún enfrenta el país, por lo que afirma que continuará luchando por la democracia desde el espacio en el que se encuentre, ya que su compromiso no termina con la culminación de un cargo público.

En la carta, expresa una profunda gratitud hacia su familia, su equipo de trabajo, las organizaciones políticas, la ciudadanía y especialmente a los funcionarios electorales que mantuvieron su compromiso en los momentos más difíciles. Destaca los valores democráticos como algo que vale la pena defender diariamente con honestidad y convicción.

Finalmente, Diana Atamaint cierra su mensaje con un sentido “gracias” a todo el país, reafirmando su afecto y su convicción de que la democracia ecuatoriana sigue siendo un bien común que requiere el esfuerzo permanente de todos los actores involucrados. Su despedida refleja tanto el balance de una gestión como la esperanza en el futuro institucional del Ecuador.

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