Cada 17 de julio, Ibarra se detiene para recordar. En esa fecha, en 1823, Simón Bolívar dirigió personalmente la única batalla librada en suelo ecuatoriano bajo su mando, enfrentando la sublevación realista de Agustín Agualongo. Tras marchas forzadas desde Otavalo, las tropas patriotas vencieron en las calles de la ciudad y junto al río Tahuando, donde hoy la piedra “Chapetona” guarda silenciosa memoria de aquel día.
Esta gesta no es solo un episodio militar: es un símbolo de la determinación con que Ibarra y el norte del país se sumaron a la causa libertaria. Por eso, hace más de ua década, la Asamblea Nacional declaró esta fecha Día Nacional, reconociendo su trascendencia histórica. Conmemorar el 17 de Julio es más que celebrar; es reflexionar sobre el precio de la libertad y honrar a quienes la forjaron. Que las actividades cívicas y culturales de hoy renueven, en cada ibarreño, el orgullo de esta herencia. Ibarra con la cabeza en alto.