Erick Estrella y André Alday encontraron en los juegos de cartas una afición que terminó convirtiéndose en un proyecto de vida. En la ciudad de Ibarra, ambos construyen desde ‘Dimension X’ un espacio para jugar, conocer personas y compartir su pasión.
El lugar que deseaba
La relación de Erick con los juegos de cartas comenzó a temprana edad, cuando conoció Yu-Gi-Oh! y formó parte de sus días. Con esta motivación, y cuando decidió arriesgarse, abrió una tienda enfocada en esta franquicia en 2019.
La idea para él fue clara desde un inicio: crear un lugar que él mismo hubiera querido encontrar para jugar y conocer otros aficionados. El negocio de Erick empezó de esta manera; también tuvo sus momentos difíciles en pandemia, pero sin dejar su propósito, incorporó otros juegos, como Pokémon, Calabozos y Dragones.
Llegó justo a tiempo
La historia de ‘Dimension X’ también cambió con la llegada de André Alday hace dos años. El comunicador de profesión y jugador de Magic: The Gathering llegó al lugar como cliente.
En Ibarra encontró una comunidad pequeña y decidió ayudar a desarrollarla. Entre saludos y conversaciones amistosas, André descubrió que podía aportar su experiencia y decidió convertirse en socio de Erick en esta travesía.
“Entregar parte de mi tiempo a Dimension X ha sido un reto. Yo no tenía idea de proveedores y cosas así, tuve que ir aprendiendo. Hemos ido creciendo, es una bonita experiencia, maravillosa”, comentó André.
Encuentro y diversión
Esta sociedad transformó a ambos. André aporta conocimientos de gestión, crea protocolos y ayuda a ordenar los procesos de inventario. Eric, por su parte, comparte su experiencia en el negocio y su conocimiento de las comunidades de jugadores.
Los dos reconocen que aprendieron uno del otro mientras enfrentaban problemas económicos, dificultades externas y los retos propios del emprendimiento.
Los emprendedores identifican otro desafío: los prejuicios. Afirman que todavía existen personas que consideran estas actividades como algo extraño. Para enfrentar esa mirada, ellos apuestan por la convivencia.
La tienda ofrece un espacio donde los jugadores pueden competir, aprender, conversar y conocer personas con intereses similares. La competencia pasa a segundo plano cuando la actividad fortalece amistades y crea una comunidad.
