Después de 46 años de esfuerzos comunitarios e intervenciones institucionales, la vía que conecta La Chimba, Siete Curvas y San Antonio, en el cantón Mira, entró en una nueva etapa con la culminación del asfaltado de dos kilómetros ejecutado por la Prefectura del Carchi. La obra marcó el cierre de un proceso que comenzó cuando el trayecto apenas era un estrecho chaquiñán utilizado por moradores que caminaban o se movilizaban en animales de carga.
El proyecto beneficia directamente a las comunidades Las Parcelas, El Mirador, San Antonio y El Garrapatal, además de agricultores, estudiantes, trabajadores, transportistas y afiliados al Seguro Social Campesino que utilizan diariamente esta conexión vial. La carretera también facilita el traslado hacia centros educativos, empresas florícolas, actividades deportivas y servicios de salud.
Su historia
Según relataron habitantes del sector, la apertura del camino inició alrededor de 1980, luego del compromiso asumido por el entonces alcalde Leopoldo Padilla, quien impulsó la construcción con el respaldo de las comunidades. Las mingas permitieron abrir la carretera con el apoyo de dirigentes como Félix Castro, Salomón Zura y Julio Salazar, mientras la maquinaria avanzó gracias al trabajo organizado de los moradores. Con el paso de los años la vía recibió varias mejoras. Durante la administración municipal de John Pule se ejecutó el primer kilómetro de empedrado y posteriormente, en el período de Fausto Ruiz, se completó el segundo tramo.
Sin embargo, el crecimiento del tránsito, la actividad agrícola y las condiciones climáticas evidenciaron la necesidad de una intervención definitiva.
Último lustro
A finales de 2024 comenzó el asfaltado impulsado por la Prefectura del Carchi mediante una inversión aproximada de 500 mil dólares. Los trabajos incluyeron ampliación de la calzada, reubicación de redes eléctricas, construcción de alcantarillas, cunetas, señalización horizontal y vertical, además de una estructura vial adaptada a las necesidades actuales. También se levantaron muros de gaviones para proteger la estabilidad del terreno.
Los beneficiarios señalaron que la nueva vía reduce tiempos de desplazamiento, mejora las condiciones para el transporte de productos agrícolas y disminuye el desgaste de los vehículos.
En tanto, representantes comunitarios insistieron en la importancia de conservar la infraestructura mediante un uso responsable y el mantenimiento de cunetas y drenajes. Además, consideran que la carretera abre nuevas oportunidades para fortalecer el turismo, la producción y el desarrollo de las comunidades.
