Las extradiciones de integrantes de la organización criminal Los Choneros hacia Estados Unidos marcan una nueva etapa dentro de la estrategia impulsada por el Estado ecuatoriano para enfrentar a las redes del crimen organizado. Así lo redacta un informe realizado por el portal especializado Insight Crime, sobre el Ecuador.
Sin embargo, especialistas advierten que retirar a los principales líderes no garantiza, por sí solo, una reducción sostenida de la violencia ni el debilitamiento definitivo de estas estructuras.
Uno de los casos más recientes corresponde a Ronald Javier Macías Villamar, conocido como alias “Javi”, hermano de José Adolfo Macías Villamar, alias “Fito”. Tras ser detenido en Bogotá por los delitos de homicidio y lavado de dinero, fue trasladado a una cárcel de máxima seguridad en Ecuador. Las autoridades anunciaron que su extradición hacia territorio estadounidense se concretaría en las próximas semanas.
Más trámites
Celso Miguel Moreira Heredia, alias “Patucho Celso”, fue extraditado el 18 de junio luego de permanecer detenido nuevamente desde septiembre de 2025. Su nombre figuraba entre los posibles sucesores dentro de la estructura de Los Choneros, especialmente después de la salida de Fito hacia Estados Unidos en 2025, cuando se convirtió en el primer ecuatoriano extraditado bajo la reforma constitucional aprobada un año antes.
Sin embargo, analistas consideran que el traslado de los principales cabecillas puede generar nuevas disputas internas por el control de la organización. La experiencia registrada en otros países demuestra que, cuando desaparece un líder, suelen surgir nuevos mandos o grupos que buscan ocupar esos espacios mediante alianzas o enfrentamientos.
Una extensa red
De acuerdo con expertos en seguridad y criminología, las organizaciones criminales conservan capacidad operativa porque muchos de sus integrantes mantienen contactos, recursos económicos y redes de apoyo dentro y fuera de las cárceles.
En ese escenario, las extradiciones representan únicamente una parte de una política que requiere acciones adicionales para impedir la reorganización de estas estructuras.
En tanto, Ecuador ya vivió un proceso similar tras las capturas de Fito y del principal dirigente de Los Lobos. A pesar de esas operaciones, las cifras de homicidios continuaron elevadas durante 2025 y las denuncias por extorsión siguieron presentes en distintas provincias del país.
Los especialistas coinciden en que el combate contra el crimen organizado también debe concentrarse en la corrupción institucional y en las fuentes de financiamiento de estas organizaciones.
Asimismo, sostienen que resulta necesario fortalecer las investigaciones sobre las redes políticas, económicas y logísticas que facilitan el funcionamiento de estas estructuras. Hay que limitar su influencia en el territorio.