Todavía estamos a tiempo. La efervescencia de los Juegos Olímpicos París 2024 no se dispersa y es tiempo para recordar que también hubo un imbabureño quien tuvo una actuación sobresaliente en tierra francesa. Su nombre es Gerlon Congo, boxeador nacido en la parroquia de Ambuquí quien se trajo un peleado (literalmente) diploma olímpico, en el cuadrilátero, ante los mejores del mundo. Pero no se ha escuchado nada todavía de un merecido homenaje, ni en Carchi, donde está federado, ni en Imbabura, donde nació y se proyectó. Que no se haga costumbre, el apoyo debe ser desde las pequeñas victorias y no solamente en las grandes. Indiscutible es el peso de una medalla, pero el diploma olímpico es un trampolín que empuja al deportista a esforzarse más para el próximo ciclo olímpico y debe ser una alerta para que las autoridades ayuden en este proceso. Que no pase desapercibido el diploma, ante el brillo de una presea.
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