sábado, 3 octubre 2026
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Guardaba el cadáver en una maleta, en Ibarra

Cadáver
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El principal sospechoso de la muerte de una mujer de 24 años, cuyo cuerpo fue desmembrado y arrojado en diferentes basureros de Ibarra, fue visto por última vez saliendo con una maleta roja y con una mano  herida. Cuando le preguntaron qué le había pasado, aseguró que lo había mordido un perro. Ante la Policía, el hombre manifestó que padece un trastorno de la personalidad y que está en tratamiento.

Testimonio 

El implicado de 28 años, según el fiscal que conoció el caso, vivía en una habitación arrendada dentro de una casa compartida en El Vergel. Según relató la propietaria del inmueble, se dirigió hacia el cuarto del inquilino para exigirle el pago de varios meses de arriendo atrasado.  Al llegar al lugar, notó la cocina desordenada y observó que el sujeto tenía la mano izquierda ensangrentada. Al preguntarle qué había ocurrido, él respondió que un perro lo había mordido y que incluso había denunciado el hecho. 

A pesar de todo, la mujer no imaginó lo que había sucedido unas horas antes.

Pero hubo más señales que pasaron desapercibidas. La hija de la propietaria vio cuando el sujeto salía cargando una mochila y una maleta roja, que no le pertenecía. Le pidió que la devolviera. Él respondió que solo iba a dejar unas pertenencias a un amigo, pero que volvería por sus documentos y luego se iría del país.

Cuando se sintió presionado, no entregó la maleta. Al contrario, subió con esfuerzo hasta el tercer piso, donde residía. Luego fue visto pintando las paredes de su cuarto, y al preguntarle por qué lo hacía, afirmó que quería borrar unas manchas.

El hallazgo 

La mañana del sábado 01 de junio, trabajadores municipales hallaron una pierna humana entre los desechos del sector Socapamba. 

Al inicio, no se sabía a quién pertenecía. Sin embargo, un día antes, la Fiscalía ya había delegado la búsqueda de una mujer reportada como desaparecida el 30 de mayo. La joven que prestaba servicios sexuales había salido a una cita debido a que el implicado la contrató.

Agentes de la Dinased se comunicaron con la pareja y la madre de la víctima. Ella fue reconocida por una asimetría en los dedos del pie, lo que coincidía con la parte del cuerpo encontrada. También se recopiló información sobre la ropa que vestía.

Seguimiento

La investigación avanzó con la triangulación de llamadas y movimientos de dinero. Entre esos hallazgos, los agentes detectaron una transferencia de 5 dólares realizada por el sospechoso a la víctima, con el fin de pagarle el transporte hasta su casa. Esa transacción fue la clave debido a que el nombre del remitente coincidía con el del inquilino.

Los agentes se movilizaron hasta la vivienda. Allí encontraron un cuchillo, además de múltiples rastros de sangre en la lavandería, en el interior de la habitación y también en la ropa del sospechoso. 

Pero el resto del cuerpo de la mujer no estaba allí. El fiscal indicó que, de manera voluntaria, el detenido habría confesado el crimen. 

Contó que la otra pierna fue abandonada cerca de la Piedra Chapetona del río Tahuando, y que las demás partes del cuerpo fueron arrojadas en diferentes puntos de basura. Ante los hechos, el fiscal de flagrancia solicitó prisión preventiva contra el implicado, alegando que existía riesgo de fuga y que otras medidas no garantizaban su comparecencia en el proceso judicial. La jueza aceptó el pedido y ordenó su encarcelamiento.

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