El ciclista olímpico Richard Carapaz utilizó los servicios del Hospital Básico Luis Dávila de Tulcán para la atención de su hija recién nacida. La menor, nacida en un centro médico privado en Quito, recibió una transferencia a los 14 días de vida para continuar su tratamiento en el área de Neonatología.
El personal médico del hospital de Tulcán mantuvo el monitoreo y el seguimiento clínico de la paciente durante su estancia. Según información del establecimiento, el equipo multidisciplinario garantizó la continuidad del proceso asistencial y la evolución de la recién nacida, integrante de la familia Carapaz Rosero.
Uso de servicios públicos
El caso generó comentarios ciudadanos debido a que Carapaz, pese a su trayectoria deportiva, utilizó servicios públicos de salud. Este hecho reactivó el debate local sobre la calidad de los establecimientos estatales y la confianza en los profesionales que operan en ellos.
De manera paralela, surgieron comparaciones con declaraciones recientes de un dirigente local que cuestionó la atención en Tulcán y señaló haber recibido un mejor servicio en un hospital de Ipiales, en Colombia. Estas afirmaciones ocasionaron reacciones en redes sociales y nuevas discusiones sobre las percepciones respecto al sistema sanitario fronterizo.
En este contexto, el uso del hospital público por parte del deportista ecuatoriano fue interpretado por sectores de la comunidad como un respaldo a la institucionalidad sanitaria del país.
