La decisión de la Asamblea Nacional de instalar una sesión solemne en Ibarra este 28 de noviembre representa un reconocimiento institucional significativo tras los 31 días de paralización que enfrentó Imbabura. Este desplazamiento legislativo va más allá de lo meramente simbólico y se configura como un respaldo a la reactivación económica provincial. La sesión en la capital imbabureña constituye una oportunidad para que el poder legislativo dialogue directamente con los protagonistas de una economía que requiere un empujón desde todas las funciones del Estado. Se espera que también se reconozca a una provincia que ha sido cuna de destacados pensadores como el historiador Enrique Ayala Mora, cuya obra ha contribuido sustancialmente al desarrollo de la memoria ecuatoriana. Esta visita adquiere particular relevancia como puente entre la institucionalidad y las necesidades territoriales que demandan atención inmediata.